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Técnica Alexander y Música.

Por Patricia Hayward.

El aspecto físico de tocar un instrumento musical implica una serie de movimientos complejos. Los movimientos no son diferentes de los que usamos en otras actividades, movimientos de brazos, manos, dedos y del mecanismo respiratorio. Aunque son movimientos complejos no son complicados ya que la capacidad del cuerpo y la mente para repetir esos movimientos es muy grande, este mecanismo de repetición puede funcionar muy bien a pesar del exceso de tensión o de un tono muscular deficiente.

Dando por hecho de que el cuerpo puede aprender a hacer movimientos de manera eficiente, cuál es el problema?

Las dificultades que sufren la mayoría de las personas, no solo los músicos, que padecen dolores relacionados con movimientos repetitivos, son muchas veces causadas por el hecho de que esos movimientos fueron aprendidos con una innecesaria contracción muscular.

Esto sucede por debajo de nuestro registro sensorial y no somos concientes de ello: cada vez que el movimiento es repetido,por asociación se produce la contracción. Las dos cosas, movimiento y contracción, se unieron en nuestro aparato sensorial imposibilitando de esta manera separar los movimientos necesarios de las contracciones innecesarias.

Deberíamos recuperar nuestra conciencia sensorial, hacia nosotros mismos, hacia el medio que nos rodea y la tarea que queremos ejecutar; pero para dejar que esto suceda, tenemos que liberarnos de nuestros hábitos.

En el lenguaje Alexander, 'hábitos' es el modo en que nos usamos a nosotros mismos. Estos hábitos existen en el área entre estímulo y respuesta.

En el caso de los músicos el estímulo es el deseo o la intención de tocar el instrumento y la respuesta es una mezcla necesaria e innecesaria de actividad muscular y movimientos.

En la práctica y ejecución el músico da solo atención a lo que está haciendo con sus manos, pies, la voz y a los sonidos que se producen; pero de lo que está haciendo con el resto del cuerpo generalmente tiene poco conocimiento.

La Técnica Alexander enseña la habilidad del uso de uno mismo, cómo nos movemos, cómo estamos quietos, cómo respiramos, como aprendemos, como organizamos nuestra conciencia, nuestra atención y sobre todo cómo elegimos nuestras reacciones frente a una situación demandante.

Es una disciplina mental y reflexiva pero escencialmente práctica para resolver los problemas.

La técnica trabaja reestableciendo la relación natural entre cabeza, cuello y la espalda, el centro del cuerpo que da soporte y fuerza a los miembros los cuales proveen la estructura para la respiración y para los órganos internos.

El trabajo natural de cabeza cuello y espalda, puede verse trabajando correctamente y sin esfuerzo en niños pequeños.

Enseñar el principio de la técnica a un músico tiene como objetivo principal incrementar la conciencia de él mismo como un todo hasta que pueda detectar la interferencia en el control primario del cuerpo (la relación cuello cabeza espalda).

Para llegar a esto el maestro de alexander ayuda al alumno a realizar los movimientos sin la interferencia habitual, para así poder experimentar el movimiento con la liviandad y libertad que viene cuando el control primario opera normalmente. Repitiendo estas experiencias el alumno gradualmente construye un nuevo parámetro de sensación kinestética.

La Técnica Alexander forma parte del programa de formación de músicos, actores y bailarines en escuelas reconocidas como:
Guildhall School of Music and Drama en Londres
Julliard School en New York,
Metropolitan Opera,
New York University
y Conservatorium of Amsterdam
entre otros a traves de Europa y Estados Unidos.

 
© copyright 2008 Patricia Hayward. Todos los derechos rese rvados. Diseño: NAVE